ECO AVANCE EDUCATIVO

ECO AVANCE EDUCATIVO

EL EMPLEO SE ENVERDECE

 

   "El mundo que hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento.

No se puede cambiar sin cambiar antes nuestra forma de pensar."

Albert Einstein

 

  El cambio climático es un problema desde antes de que sucediera la Pandemia, y uno muy importante porque implica la supervivencia y la calidad de vida de todos los seres vivos del planeta.

  En la actualidad sufrimos sus consecuencias (inundaciones, sequías, incendios, etc.), las cuales se podrían agravar más en pocos años y afectar a millones de personas. Es por esto que hoy, el crecimiento verde constituye un planteo y una preocupación académico-científico tangible en el ámbito político y empresarial.

  Aquí es donde aparece el desconocido empleo verde, un nuevo tipo de empleo que no posee una única definición. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo define como ocupaciones de diferentes sectores – trabajos en la agricultura, manufactura, investigación, desarrollo, administración y otros servicios – que, en su actividad, ayudan a proteger los ecosistemas y la biodiversidad, reduciendo los costos de energía y de agua, y minimizando o evitando el desperdicio y la contaminación (UNEP, 2008). En síntesis, son aquellas actividades que tienen como objetivo preservar o restaurar la calidad del medio ambiente al desarrollar productos con bajo contenido de carbono. A su vez, constituye, según la ONU, un empleo que debe ser decente y calificado (es decir, ser legal) y ofrecer salarios adecuados, condiciones laborales apropiadas, igualdad de género y seguridad laboral.

  Dentro del rubro de empleo verde, aparece otra nueva definición que es la de habilidades verdes, un conjunto complejo de conocimientos que están actualmente ausentes o escasas en los mercados laborales y que serían necesarias para el crecimiento de la economía verde. Aquí ingresaría cualquier oficio o profesión que cuente con conocimientos sobre los materiales sustentables (como los recicladores), la capacidad de realizar evaluaciones de impacto ambiental (como los Consultores Ambientales), tener nociones técnicas sobre la huella de carbono, etc. Estas actividades, si bien actualmente son escasas en los mercados laborales, constituyen un rubro de demanda creciente, debido a que la demanda de productos energéticamente eficientes, no contaminantes y no descartables también es creciente y, para satisfacer esa demanda, se requieren nuevos enfoques y capacidades que incorporen objetivos de desarrollo sostenible dentro de los beneficios de la empresa.

 

  Surge aquí lo que se conoce como la eco ética, una perspectiva de negocios con una visión de la productividad de los recursos que busca el mínimo impacto ambiental y la mejora y adaptación sistemática de los productos a esta situación. De modo que es en un contexto de crisis económica, de cambio climático, de altos niveles de desempleo y de generaciones de jóvenes que exigen incipientemente al sistema productos “más limpios” en términos ambientales, que el empleo verde se establece como una alternativa cada vez más fuerte y que sustituye poco a poco al patrón actual de crecimiento económico.

  Son cambios impulsados por la demanda que conllevan a la contracción y expansión de nuevos mercados y, por supuesto, afectan a todos los empleos. Estamos en tiempos de mudanzas, impulsadas aún más por la Pandemia mundial. Muchos empleos están en vías de desaparición por los cambios bruscos que se están dando a nivel cultural y por las razones ambientales. Es por esto que es necesario, por un lado, comprender qué son los empleos verdes y, por otro lado, buscar la transformación de los patrones de empleo para que, en el mercado de trabajo cotidiano, el concepto de desarrollo sustentable cobre relevancia y, desde allí, formular políticas y programas que incentiven su crecimiento. Esta tarea de promoción es algo que debería desarrollarse desde los gobiernos, a través de un trabajo en conjunto entre el Estado, las empresas y los sindicatos, a modo de revisar las políticas y re-orientarlas hacia la formación de programas para las Pymes que promuevan la conservación de la energía, el uso eficiente de los recursos, la producción limpia y el reciclado.

  Queda mucho por hacer, pero aún estamos a tiempo.

 

Ruth Elizabeth Duarte Ortellado

Abogada y Especialista en Derecho y Economía Ambiental

El maíz transgénico

   

  Dra. Ruth Elizabeth Duarte Ortellado

 

En estos últimos días nos enteramos que el Gobierno Nacional pacto con Maizar, la Asociación de Maíz y Sorgo Argentina, para desarrollar sembradíos de alta productividad en Misiones y en el Norte de Corrientes en la increíble extensión de 250 mil hectáreas. El plan es convertir a Misiones en una cuenca granero para abastecer el déficit que tiene nuestro vecino Brasilero en Santa Catarina, el estado más rico de Brasil, donde se produce cerdo y pollo de exportación a escala global.

El negocio está a la vista: demanda creciente, costos logísticos bajos y dólares al alcance de la mano por la exportación. Para las Autoridades Nacionales y la Empresa no hacen falta estudios de impacto ambiental ni demasiados permisos. Es un “negocio directo con los productores”, argumentan los defensores de la idea. Me asombra que se den estas respuestas, y me entristece también, porque en mi opinión, no tiene sentido venir a seducirnos a los Misioneros con espejitos de colores, desconociendo totalmente la realidad de nuestras familias que son, en su mayoría, pequeños agricultores familiares, donde el agricultor promedio tiene 20 ha., sin contar que nuestra cultura e idiosincrasia es totalmente diferente a la que existe en Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, etc. donde se llevan a cabo estos cultivos extensivos e intensivos.

No informan que es un Paquete Tecnológico el que se aplica, que las semillas transgénicas vienen con agroquímicos, que involucran la manipulación de genes con efectos en la salud, deforestación, y otros efectos en las poblaciones y animales a veces mortales. Como ciudadana primero y profesional después, es que escribo para pedir que se cumplan con todas las normas que están vigentes para protegernos. Es que la Empresa y el Gobierno Nacional, deben cumplir con la ya existente Ley General del Ambiente de Presupuestos Mínimos 25.675, para lograr una gestión sustentable y Adecuada del Ambiente, la preservación y la protección de la diversidad biológica y del desarrollo sustentable. Es corta y los invito a todos a que la lean, fue sancionada en el 2002. Puedo decir, que esta actividad pactada de plantar 250 mil hectáreas de maíz transgénico de forma extensiva e intensiva, está dentro de los parámetros de esta ley y por lo tanto debe cumplir sus requisitos y debe preservar el Bien jurídicamente protegido que es la gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y protección de la diversidad biológica y la implementación del desarrollo sustentable (art.1). A su vez el art. 2 establece los objetivos que la política ambiental nacional ( gobierno Nacional) deberá cumplir: a) Asegurar la preservación, conservación, recuperación y mejoramiento de la calidad de los recursos ambientales, tanto naturales como culturales, en la realización de las diferentes actividades inotrópicas; b) Promover el mejoramiento de la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras, en forma prioritaria; c) Fomentar la participación social en los procesos de toma de decisión; d) Promover el uso racional y sustentable de los recursos naturales; e) Mantener el equilibrio y dinámica de los sistemas ecológicos; f) Asegurar la conservación de la diversidad biológica; g) Prevenir los efectos nocivos o peligrosos que las actividades inotrópicas generan sobre el ambiente para posibilitar la sustentabilidad ecológica, económica y social del desarrollo, etc.

Esta Ley es de Orden Publico y es operativa, lo cual significa que está enteramente vigente y toda norma que se le oponga es derogada (Art.3). La Empresa que pactó con el Gobierno Nacional debe presentar antes de iniciar sus actividades, una Evaluación de Impacto Ambiental a las Autoridades Ambientales de la Provincia, Art. 11 de la Ley Nacional y Normas provinciales. Este procedimiento previo a la toma de decisiones deberá contener, como mínimo, una descripción detallada del proyecto de actividad a realizar, la identificación de las consecuencias sobre el ambiente, y las acciones destinadas a mitigar los efectos negativos.

Se trata de una actividad que es susceptible de degradar el ambiente y afectara la calidad de vida de la población de la provincia de forma significativa. El Ministerio de Ecología y Recursos Renovables de la provincia es quien aprobara o rechazara el Estudio de Impacto Ambiental, que por su importancia, de acuerdo a la ley, debe incluir Audiencias Públicas, a fin de que los ciudadanos puedan informarse y efectuar sus objeciones por medio de la Participación ciudadana (art. 19), sobre todo porque va a tener alcance e incidencia General. Recordando que la Jurisdicción y competencia Ambiental es de las Provincias, de acuerdo al Art. 41 de la Constitución Nacional “…corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales.” Esto significa que cada provincia es autónoma en cuanto a su política ambiental, poder de policía y jurisdicción.

En mi opinión la situación es grave, porque conlleva a un avasallamiento de instituciones, de desconocimiento de las normas recientemente sancionadas como la Ley XVI N°124 que prohíbe el uso y la comercialización del glifosato en la provincia (aprobada por la Legislatura el 18 de octubre de 2018) que establece que a partir de abril del 2020 “queda prohibido el uso del glifosato, sus componentes y afines en los en los tejidos urbanos del territorio provincial". Y a nivel nacional, Misiones fue declarada capital Nacional de la Biodiversidad.

Existe como recurso también, en manos de los ciudadanos, Asociaciones, etc. el Amparo Ambiental (Garantía Constitucional) contenido en el Art. 43 de la Const. Nac., con una Acción Precautoria o Preventiva, a fin de dar tutela y resguardar nuestros derechos constitucionales ambientales (art. 41 C.N.).

Espero que se tome conciencia de la situación y las consecuencias económicas, ambientales, a la salud y a la diversidad a mediano y largo plazo y evitar Daños ambientales de incidencia colectiva que modifiquen el ambiente, rompan el equilibrio de los ecosistemas y también de nuestros bienes y valores colectivos como misioneros. 

La responsabilidad ética de no contaminar

Fuente: Econsul, Ingeniería Ambiental

 

Las relaciones entre los diferentes actores sociales que intervienen en los procesos de producción son cada vez mas complejos e implican muchas interrelaciones.

 

Generalmente en los países estas relaciones son características de cada marco económico. Y lo mismo sucede con las políticas de regulación del sector productivo.

 

En la mayoría de los casos reconocemos que hay dos grandes áreas donde el ser humano encuentra un modo de sustento: el de los bienes y el de los servicios. Uno quizás mas dependiente del otro, pero el de los bienes digamos que lleva la delantera ya que trata primariamente de la explotación de los recursos, es decir, producción.

 

Esa explotación conlleva la ocupación de mano de obra, sea técnica o no, pero es un fuerte condicionante de la ocupación de puestos de trabajo.

 

Ya la historia nos ha contado como se vivieron las crisis en épocas donde se sucedieron los grandes cambios tecnológicos en lo sistemas de producción, como fue la utilización del vapor como fuente de "energía dinámica". Y lo que sucedió con la mano de obra no calificada que era reemplazada por la maquinaria.

 

Actualmente el vapor no ha dejado de ser un importante factor de potencia en la industria, y se han agregado el "temible" proceso de robotización. La posibilidad de mantener una producción continua, con un mínimo o nulo grado de error, repitiendo una y otra vez un proceso con un grado de error despreciable, y a un costo amortizable rápidamente por la velocidad de producción. Y en el camino quedan los trabajadores.

 

Nunca hay una situación que beneficie y satisfaga totalmente a todos los sectores. Antes, armar un televisor llevaba tanto tiempo y horas-hombre que su precio era inalcanzable para un obrero de sueldo bajo. La robotización y la mecanización de los procesos han hecho que el costo de ese bien baje de tal forma que un obrero con su magro sueldo pueda adquirir un televisor... siempre y cuando no haya sido despedido por la robotización del proceso de producción de televisores!

 

Es una paradoja como ejemplo, pero sucede. La competencia ha provocado esto, y el beneficio es de muchos y unos pocos se ven perjudicados, si bien esos pocos son numerosos, son siempre menos de los que se benefician.

 

En la industria automotriz americana sucedió lo mismo, la invasión de vehículos con detalles de confort que seducían a los norteamericanos se conseguían a precios considerablemente mas baratos que los autos norteamericanos.Quedaba la política del "proteccionismo" o la supervivencia dentro de la competitividad. ¿Cuántos norteamericanos se verían perjudicados por una posible importación libre de vehículos del oriente? ¿cuántos norteamericanos se verían beneficiados en poder adquirir un bien con los detalles de confort a los que estaban habituados, pero a un precio mucho mas bajo que el producto nacional? En la relación de producción y de deterioro del ambiente no estamos muy lejos de que se suceda de una forma similar.

 

¿Cuantas personas han nacido, crecido, vivido y criado hijos dependiendo de un trabajo constante que sin embargo, luego les destruyo la vida y posiblemente les haya afectado a dos generaciones mas?

 

¿Cuántas veces hemos escuchado a las diferentes área industriales esgrimir que proteger el ambiente es tan caro para ellos que para derivar fondos para el ambiente deben despedir a trabajadores?

 

Pareciera que aquí el paradigma es ambiente limpio-desocupación o ambiente sucio-pleno empleo.

 

Es una confrontación falsa, aunque no debe dejar de considerarse que muchas veces el excesivo celo resulta peor que buscar un termino medio.

 

Hasta uno puede esgrimir que algunas normas internacionales exigidas a ciertos productos son como un efecto troyano, es decir, se transforman en barreras comerciales a ciertos productos.

 

Las normas ISO pueden ser varias veces interpretadas de esta forma. Si un producto precisa la certificación de las ISO 14.000 para ingresar a la CEE, entonces la realidad no es que la CEE esta preocupada por el ambiente, sino que puede suceder que esta exigencia para los productos extranjeros o foráneos sea una barrera comercial escondida detrás de una imagen "ambientalista".

 

Obviamente resulta mas barato esgrimir ante la autoridad la necesidad de solicitar la certificación a los productos extranjeros que la opción de solicitar subvenciones del estado para paliar el ingreso de bienes de calidad similar pero de menor precio, afectando las economías regionales.

 

Y ya las ISO que abarcan los Recursos Humanos, para evitar la explotación de los trabajadores, como sucede en los países orientales. Siempre nos preguntamos, ¿como podemos tener en nuestras manos un articulo cuyo costo está por debajo de un dólar cuando vemos que realmente tiene un trabajo artesanal, si bien no muy detallado, pero que no puede tener un costo tan bajo?

 

¿Cómo puede ser que ese bien sea fabricado por alguien en algún lugar, sea embalado, transportado a puerto, cargado en un barco, pague impuestos de carga, navegue hasta otro puerto, sea descargado, pague los impuestos aduaneros, sea transportado a un mayorista, luego adquirido por un minorista que luego lo coloca en su negocio y donde uno lo adquiere a menos de 1 dólar, llegando a nuestras manos despues de recorrer mas de 25.000 km.?

 

¿Cual es el costo de fabricación? Es obvio que para que eso ocurra algo debe haberse dejado de lado. Y muchas veces lo que se deja de lado es lo que menos se controla, como ser el ambiente.

 

De la misma forma en que un evasor de impuestos seguramente tendrá mas plata que nosotros que pagamos los impuestos, al fabricar algo, si no respetamos o nos ajustamos a lo regulado para preservar el ambiente, obviamente que el producto será mucho mas barato que aquella empresa que lo fabrica utilizando equipamiento para minimizar la contaminación que produce ese proceso.

 

Colocar un sistema de depuración de gases, o un sistema de tratamiento de efluentes líquidos o implementar un sistema de manejo de residuos tiene su costo, tanto de implementación como de operación. Y ese costo se debe trasladar al precio final del bien. Y no siempre es fácilmente transportable, ya que tampoco es cuestión de fabricar algo que por aplicarle el sobrecosto de la preservación del ambiente transforme a ese bien en algo que nadie puede adquirir.

 

Aquí esta la relación y equilibrio al que debe llegar el empresariado. Debe ajustar sus números, sus ganancias, sus periodos de recupero para poder producir a precios competitivos a través de sistemas de producción que involucren la preservación del ambiente.

 

¿Cómo es posible considerar que una persona continúe con sus procesos contaminantes sabiendo que las consecuencias de su negligencia la pagarán sus hijos o nietos?

 

Sucede también que no siempre es por negligencia sino por desconocimiento. Y por falta de dimensión de lo que se hace o se tira. Quizás no sea tan inocente la postura, pero nunca se es realmente consciente del daño ambiental de una acción.

 

Aquí es donde fallan los canales mencionados al comienzo, ya que es prácticamente la misma situación respecto a las leyes. Todos sabemos que no se puede cruzar con luz roja, pero no todos sabemos todo lo que no se puede hacer. En el empresariado sucede algo similar. Y esto es lo que se debe cambiar. Debe existir una responsabilidad de acción en lo que se refiere a la preservación ambiental, a un adecuado manejo de los residuos y efluentes, a un adecuado sistema de manejo de residuos.

 

El sector productivo debe reconocer que muchas veces la continuidad de un proceso no daña "al ambiente" como algo lejano, allá, lejos, sino que puede tratarse de las mismas personas y consumidores que mañana sus hijos quizás no puedan estar mas porque han debido migrar por la contaminación causada, o simplemente han hipotecado su vida por estar dentro de un circulo de un proceso de producción contaminante.

 

Deben reaparecer dos palabras que muchas veces quedan solo en un recuerdo idiomático: RESPONSABILIDAD y ETICA.